COMENTARIO BREVE: LA VIVENCIA PROFUNDA DE LA EUCARISTÍA: CONTEMPLACIÓN, SILENCIO Y RETORNO A LO SACRO ANTE LOS DESAFÍOS DEL RELATIVISMO LITÚRGICO
COMENTARIO BREVE:
LA VIVENCIA PROFUNDA DE LA EUCARISTÍA:
CONTEMPLACIÓN, SILENCIO Y RETORNO A LO SACRO ANTE LOS DESAFÍOS DEL RELATIVISMO LITÚRGICO
+Abad Juan Mogollón MSW
La Eucaristía, centro de la vida cristiana, es un misterio que requiere ser vivido con una profunda comprensión espiritual, una actitud contemplativa y un auténtico retorno a lo sacro. En el contexto contemporáneo, el relativismo y ciertos abusos litúrgicos en algunas comunidades pueden desvirtuar su sentido original y trascendencia, lo que hace urgente una reflexión seria sobre cómo redescubrir su valor y vivencia profunda.
LA CONTEMPLACIÓN DEL SACRIFICIO EN LA CRUZ
Autores como San Benito de Nursia y San Basilio el Grande, pilares del monacato occidental y oriental respectivamente, nos ofrecen una visión de la Eucaristía como participación en el sacrificio redentor de Cristo. San Benito, en su Regla, enfatiza la humildad y la obediencia como caminos para unirse al misterio de la cruz, mientras que San Basilio destaca la comunión como expresión de la vida trinitaria.
Desde una perspectiva contemporánea, Hans Urs von Balthasar profundiza en la dimensión trinitaria del sacrificio eucarístico, mientras que Alexander Schmemann, teólogo ortodoxo, resalta la Eucaristía como la "ofrenda del mundo" que transforma la creación en un acto de alabanza.
EL SILENCIO COMO EXPRESIÓN DEL MISTERIO
El silencio tiene un papel fundamental en la liturgia eucarística. No es un vacío, sino una plenitud que permite al alma encontrarse con Dios. En un mundo ruidoso y acelerado, el silencio litúrgico nos ayuda a redescubrir el carácter sagrado de la celebración y a disponer nuestro corazón para la escucha activa de la Palabra y la comunión con Cristo.
El silencio, como lo describe Thomas Merton, monje trapense, es el lenguaje de Dios. En la liturgia, el silencio no es ausencia, sino presencia plena que nos permite escuchar la voz divina. Maximos el Confesor, desde la tradición ortodoxa, ve el silencio como un medio para alcanzar la theosis, la unión con Dios. El enfoque fenomenológico, inspirado en pensadores como Max Scheler y Jean Héring, nos invita a experimentar el silencio no solo como un acto externo, sino como una disposición interior que abre el alma al misterio de lo sagrado.
Sin embargo, en algunas comunidades, el silencio se ha visto reemplazado por un activismo excesivo o un afán de llenar cada momento con palabras o acciones. Recuperar el valor del silencio es esencial para una vivencia eucarística que nos sumerja en el misterio divino.
EL RETORNO A LO SACRO
El relativismo, al diluir la verdad, ha llevado en ocasiones a prácticas litúrgicas que pueden restar solemnidad y profundidad espiritual a la Eucaristía. Esto incluye desde innovaciones desproporcionadas hasta una falta de respeto hacia los elementos sagrados. Es necesario recuperar el sentido de lo sagrado, reconociendo que la liturgia no es una creación humana, sino un don divino que nos conecta con el cielo.
El relativismo litúrgico, al desdibujar los límites entre lo sagrado y lo profano, ha llevado a una pérdida del sentido de lo trascendente. Autores como Romano Guardini y Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) abogan por una liturgia que recupere su carácter teocéntrico, donde cada gesto y símbolo apunte hacia Dios.
En la tradición ortodoxa, figuras como San Juan Crisóstomo y Vladimir Lossky subrayan la importancia de la belleza litúrgica como reflejo de la gloria divina. La fenomenología, al centrarse en la experiencia vivida, nos ayuda a redescubrir el sentido profundo de los ritos y símbolos litúrgicos, devolviéndoles su capacidad de mediación espiritual.
El retorno a lo sacro implica una formación litúrgica adecuada para los fieles y una fidelidad a la tradición de la Iglesia universal. También invita a valorar los símbolos y gestos litúrgicos, como la genuflexión, el uso del incienso o la música sacra, como medios para elevar nuestras almas hacia Dios.
CONCLUSIÓN
La vivencia profunda de la Eucaristía requiere contemplación, silencio y un retorno decidido a lo sacro. Frente a los desafíos del relativismo y los abusos litúrgicos, estamos llamados a proteger y redescubrir el tesoro que es la liturgia eucarística. Solo así podremos experimentar, en cada celebración, el abrazo transformador de Cristo que nos invita a vivir en comunión con Él y con nuestros hermanos. Todo esto requiere una integración de perspectivas monásticas, teológicas y fenomenológicas. Al contemplar el sacrificio en la cruz, abrazar el silencio y retornar a lo sacro, podemos superar los desafíos del relativismo y los abusos litúrgicos, redescubriendo la Eucaristía como fuente de vida y comunión con Dios.
"Es imposible construir una casa espiritual si no se pone como fundamento la práctica del silencio." Abba Agatón:



Comentarios
Publicar un comentario